¿Es útil la Ley?

0

El orbe en su totalidad está estupefacto y confuso por la actitud del Sr. Trump de cuestionar constantemente el papel de los Jueces y de los Tribunales de su propio país respecto a su Orden Ejecutiva de prohibir el acceso a su país a ciudadanos de algunos países sospechosos según los resultados arrojados por las investigaciones de la CIA de ser canteras de terrorismo.

Publicidad

La Ley en cuanto que regula la convivencia de los ciudadanos en todas las sociedades, sobre todo modernas, ha sido la garante y la instancia a la que apelar cuando se han vulnerado nuestros derechos. En este sentido, se entiende que la suspensión  de la Orden Ejecutiva de la Administración Trump por parte  de los Tribunales de los EE.UU., constituye sin género de duda una clara defensa a la libre circulación de ciudadanos y una fe inquebrantable en la honorabilidad  de todo ciudadano mientras no se demuestra lo contrario.

La única manera de que la Ley siga teniendo fuerza reside en tu carácter vinculante sin excepción ninguna, esto es, en su cumplimiento. De hecho, Jesús afirma que no ha venido a abolir la ley, cuando dice: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta última letra o tilde de la ley» (Mt 5, 17-18).

Publicidad

Todos en algún momento de nuestra vida hemos tenido que lidiar con las leyes que regulan nuestra vida, las cuales sancionan o premian según la fuerza y el alcance de las mismas. En situaciones difíciles, hemos apelado a Jesús como el justo juez para que nos serene o refuerce en nuestras luchas para conseguir justicia (dado que él fue condenado por el Sanedrín y sabe qué es la injustica). Lo hacemos sin saber la mayoría de veces que Jesús en el nuevo Moisés que nos ha traído leyes que procuran la fraternidad, la reconciliación, el respeto, la lealtad, el apego a la verdad, que se diferencian de las leyes contenidas en los Ordenamientos Jurídicos actuales caracterizados por su complejidad y diversidad, sin aludir a su ambigüedad y opacidad.

Además, no debemos de olvidar que Moisés fue un profeta que hizo el papel de mediador entre Dios y los hombres, de ahí que los Diez Mandamientos no sean una elaboración suya en el sentido estricto sino que emanan de la voluntad de Dios. En Jesús se identifica Ley y el nuevo sesgo que le otorga. Porque el contenido de Ley que trae Jesús es la Ley de la libertad.  Eso es precisamente lo que san Pablo les anuncia a los Gálatas, cuando le dice: ««Para la libertad nos ha libertado Cristo».

Publicidad

Si queremos reforzar y fortalecer la convivencia para vivir sin miedo ni desconfianza en uno respeto del otro, el hombre de hoy necesita volcar sus ojos, no solo los físicos sino también los del corazón, al Evangelio que es el mismo Jesús, cuya Ley suprema es el Amor, principio divino y criterio básico de todas las enseñanzas contenidas en la Sagrada Escritura. Lo repito de nuevo, Él vivió la ley del amor en sus propias costillas, por eso no dudo en cargar con la cruz para logar la justicia en favor de los vulnerables. ¿Es útil la ley? La ley del amor no conoce fronteras ni muros,  conoce personas. Un negociante jamás ve persona, ve números y ante el dinero no hay ley que valga.

Compartir
Roly Gutiérrez Salazar
Roly Gutiérrez Salazar, sacerdote de la Diócesis de Almería. Estudió en el Centro de Estudios Eclesiásticos de Almería, de donde Egresó como Bachiller en Teología, siendo civilmente Lic. en Estudios Eclesiásticos. Asimismo, actualmente se encuentra Estudiando Teología Fundamental en la Facultad de Teología de Murcia, agregada la Universidad Antonianum de Roma.

No hay comentarios

Deja un comentario