Urge reconducir un déficit desbocado

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La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal ha arrojado un jarro de agua fría sobre nuestra economía y advierte que el déficit de este ejercicio se desviará hasta el 4,1% del PIB (medio punto más de lo previsto por el Ejecutivo en funciones y cuatro décimas por encima del 3,7 comprometido con la UE). La previsión es aún más alarmante y estima que el desajuste presupuestario se dispararía hasta el 4,7% del PIB de no adoptarse la modificación del tipo mínimo en los pagos a cuenta del Impuesto de Sociedades que pretende recaudar 6.000 millones. Este pronóstico llega cuando, por si fuera poco, Bruselas debe decidir sobre la sanción por el incumplimiento del pasado ejercicio.

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El toque de atención evidencia la necesidad de actuar urgentemente. La solución no vendrá de la mano de medidas de índole recaudatoria, lo cual no haría más que lastrar la débil recuperación económica además de saquear aún más los bolsillos de familias y empresas que han cargado sobre sus hombros el peso de la crisis. Para encauzar el déficit a la vez que mantenemos el crecimiento hay que ponerse manos a la obra y emprender una poda de todo el gasto estructural, por ello se hace necesaria una clase política con altura de miras y sentido de Estado.

De este modo, si echamos la vista a las Cortes recién constituidas observamos que el panorama no es nada alentador. La situación política no puede seguir bloqueada por más tiempo, es indispensable que las formaciones políticas se den cuenta de que los avisos de ralentización y estancamiento económico comienzan a ser inquietantes. Por consiguiente, es urgente que PSOE y Ciudadanos pongan fin a sus estrategias partidistas, si bien es cierto que puede que sea como pedir peras al olmo.

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Los españoles no podemos estar más tiempo pendientes de la algarabía interna del PSOE, es una cuestión de responsabilidad y no de supervivencia del líder de la oposición. Si no se forma ya un Gobierno con plenas facultades para adoptar medidas valientes de recorte del gasto, España estará condenada a sufrir las consecuencias de un agujero en las cuentas públicas que crece sin control.

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Diego Jesús Martínez García
Licenciado en Derecho. Máster en Derecho Penal. Interesado en política y economía. Creo en España y la libertad.

1 Comentario

  1. El déficit viene a consecuencia del despilfarro de las instituciones públicas que deberían de limitar los servicios prestados y dejar que las empresas privadas canalicen este tipo de gastos innecesarios.

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