¿Qué implica ser avalista de un préstamo?

Desde que la crisis irrumpió en nuestro país, se puso el foco mediático en muchos avalistas que, actuando de buena fe, perdieron su casa o parte de su patrimonio como consecuencia de la situación de insolvencia en la que se encontraba el deudor original. En este sentido, es necesario destacar los riesgos de un avalista, es decir, ¿a qué se compromete realmente?

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Pues bien, un avalista es un codeudor solidario que responderá por el total de la deuda con todos sus bienes, presentes y futuros. Asimismo, si el deudor original muere o no puede hacer frente a la totalidad de la deuda, será el avalista quien responda solidariamente y amortice el capital vivo.

Además, si el prestamista lo desea, puede ir directamente contra el avalista, exigiéndole la deuda incluso antes de demandar al deudor original. Si el avalista no paga, la justicia procederá a realizar los embargos correspondientes. Eso sí, al final del proceso el avalista podrá demandar al avalado y exigirle las cantidades desembolsadas.

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Por tanto, avalar es una acción especialmente delicada donde los riesgos son verdaderamente elevados, ya que se vincula el patrimonio presente y futuro a cambio de una recompensa inexistente. Además de lo ya expuesto, cabe reseñar que el aval se hereda, es decir, que si el avalista muere, sus hijos pasarán a tener la condición de avalistas.

Debido al alto riesgo que existe, se recomienda buscar alternativas como, por ejemplo, limitar el aval a una cantidad determinada del préstamo o hipotecar una vivienda.

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Director de La Tribuna Económica. Doctorando en Ciencias Económicas, Empresariales y Jurídicas. Máster en Dirección de Empresas y Grado en Finanzas y Contabilidad.

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