Los grandes retos del 20-D

0

Nadie duda que la situación política en España sea radicalmente diferente a todas las vividas durante nuestra imberbe democracia. La campaña se ha mutado hasta un proceso quincenal que se asemeja más a una carrera contrarreloj, en la que los contendientes desean con todas sus fuerzas segregar la adrenalina suficiente para no ceder ante el cansancio.

Publicidad

La adrenalina en el lenguaje electoral son votos. Es lo que mueve la política. No se entiende la misma sin esas papeletas que entran en la urna. Las encuestas, para los que de ellas se fíen y para los que no, marcan sin embargo, algo que siempre es cierto: la tendencia. Y dicha tendencia parece estar muy marcada en el panorama electoral español.

politica

Publicidad

España, nación que en los últimos cuatro años ha sido ejemplo en toda Europa. Incluso países que los propios ciudadanos españoles consideramos superiores, se han quitado el sombrero y han saludado con un beso en el dorso de la mano a la Dama de Las Reformas. Los desgastes para un gobierno que ha realizado lo propio durante tiempos de crisis, máxime en aquellas que fuertemente han atenazado como una afilada garra a los españoles, son inevitables.

Se habla de muchas cosas últimamente. Una de ellas es esa sensación que muchos quieren dar de “vieja” y “nueva” política. Sin embargo, ¿es todo blanco o negro? Las fuerzas emergentes, las cuales deben ser bienvenidas en todo sistema que se precie de calificarse así mismo como democrático, son las que han convertido en propio ese discurso. Un pisotón en el suelo ha creado una fractura psicológica entre lo viejo y lo nuevo. Fractura o línea que sin embargo, al trasladarse al plano físico, no es tan patente.

Publicidad

La gente tiene una longevidad marcada por parámetros biológicos. Las sucesiones existen y de ellas depende la salud de la democracia. En todos los partidos, tengan 10 o 110 años, existen distintos estadíos. Los jóvenes están presentes en todos ellos. Hemos visto además como en el debate de hoy, 7 de Diciembre de 2015, se han “enfrentado” sujetos políticos de edades similares. ¿Cómo se encaja la idea de la vieja y la nueva política en este debate?

La política, o más bien los que de ella se valen para llevar a cabo su actividad profesional, están sin embargo inyectando una idea equívoca en la sociedad española, cuya base es la familia. La familia, ese pilar básico que ha sido el garante de la seguridad de todas esas personas en nuestro país que se iban todas las noches a dormir y les costaba conciliar el sueño. Una familia que sin embargo, también ha sido castigada por determinados sectores de la política. Algo en lo que la línea que separa lo viejo de lo nuevo se vuelve difuso. La izquierda sigue maltratando a las familias y no tiene pinta de cambiar.

Los lectores seguramente estarán poniéndose en situación. Cada vez que hay un problema en la familia, los más cotizados como asesores son precisamente los más mayores: padres y abuelos son el primer recurso como ejemplo, quedando los miembros más jóvenes relegados a posiciones terceras, cuartas o incluso no son siquiera tenidos en cuenta. Paradójicamente, las fuerzas emergentes parecen tener más tendencia a lo contrario. Que la experiencia es un grado no lo niega nadie. Las fuerzas emergentes parecen sin embargo no querer aceptarlo. Surgen cual géiser, brotando de la nada violentamente, ascendiendo con fuerza, pero perdiendo velocidad cuanto más se alejan del suelo. Tienen por ello un límite superior marcado y definido. Entran con fuerza, factor que también es innegable. Pero muchas veces su pretendido “Vulnera sanentur” (curador de males) puede no tener ese efecto deseado o ser insuficiente.

Salgamos de España. Pensará el lector que las elecciones son nacionales. Que no tiene demasiado sentido cruzar los Pirineos. Pero es que los paises no son sistemas cerrados. Las fuerzas emergentes, a pesar de en algunos casos no tener aún representación en el Parlamento Español, sí lo poseen en los parlamentos de otros países. No es sin embargo, necesario poner ejemplos. Los candidatos han venido en todo caso al debate, con los deberes hechos, en varios casos, hechos por otras personas. Copiar tiene sus riesgos, y en el colegio es algo que todos hemos aprendido. Los extremos políticos son nefastos para la economía, cosa importante a tener en cuenta. La extrema izquierda ha obtenido la victoria en Grecia en dos elecciones consecutivas. Lo mismo ha ocurrido en Francia, aunque en este caso con la extrema derecha (pues aunque sea solo a nivel regional, los resultados influyen ya que en Francia el Presidente se enfrenta a un duro resultado en las próximas elecciones). Un partido de extremos que además, tiene en sus planteamientos que la llamada “Unión Europea” pueda no serlo tanto. Algo que además nos deja en una vulnerable situación a los españoles, siendo el país Galo nuestro principal socio comercial.

De las próximas elecciones sacamos, sin embargo, un dato esperanzador. Los sondeos auguran un aumento de la participación, lo que indudablemente alimenta la idea de un sistema democrático, que si bien es bastante barbilampiño como comentábamos antes, muestra sin tapujos una creciente madurez paso a paso.

Compartir
Juan José Alférez Cara
Biólogo y escritor aficionado. Periodista científico en informeinsolito.com , encargado de la sección de Mundo Natural. Hablo inglés, francés e italiano. Experto en la medición del efecto del cambio climático en reptiles ibéricos.

No hay comentarios

Deja un comentario