La receta económica de Pedro Sánchez

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Tal y como se adelantaba en su acuerdo con Ciudadanos, Pedro Sánchez ha anunciado una subida de impuestos si es presidente del Gobierno, aunque ha ocultado buena parte de lo pactado con Ciudadanos. El aumento de la presión fiscal es la vía que encuentra para poder aumentar el gasto público y cumplir los objetivos de déficit, aunque sea ampliando plazos. Su discurso adelanta además un encarecimiento del empleo y un mayor poder para los sindicatos.

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Subidas de impuestos
Al hablar de las políticas de reducción de déficit público, Sánchez ha adelantado tres medidas que pretende implantar. La tercera de ellas es: “”Efectuar una reforma fiscal integral y progresiva que amplíe las bases y que luche con mayor decisión contra el fraude”. La ampliación de las bases supone que se aumenta el número de personas y actividades económicas que pagan determinados impuestos.
Cuando ha tratado la reforma fiscal, el candidato a presidente de Gobierno ha anunciado: “Reduciremos la carga tributaria de las rentas del trabajo, lo que compensaremos por otro tipo de rentas y por impuestos medioambientales”. Esto supone una rebaja, “cuando la situación lo permita” según se dice en el acuerdo con Ciudadanos pero él no ha recordado, de los tipos del IRPF a la clase media, a cambio de subírselos a las rentas altas. Sánchez ha ocultado otras subidas de gravámenes contemplados en su acuerdo con el partido de Albert Rivera. En dicho acuerdo de prevé un incremento del Impuesto de Sociedades, del Impuesto de Sucesiones y Donaciones y los Impuestos Especiales.

Mayor poder para los sindicatos
En cuanto a la reforma laboral, no hay compromiso de derogarla. Se limita a unas cuantas modificaciones de la misma. Lo que llama recuperación de los derechos de negociación colectiva de los trabajadores es dar un mayor poder a los sindicatos a través de la negociación colectiva, al reimplantar la supremacía de la sectorial sobre la negociación del convenio dentro de cada empresa. De esta manera, no se tiene en cuenta la situación de cada compañía y se daña tanto a los empresarios como los trabajadores de aquellas a las que perjudica el convenio sectorial.
Pretende recuperar la ultra actividad de los convenios, de manera que estos se mantienen vigentes tras acabar su plazo de aplicación si no se llega a un nuevo acuerdo en el sector o en el seno de una empresa (según se trate de una negociación sectorial o dentro de una compañía). Esto es un incentivo para que los sindicatos tomen posturas maximalistas en las negociaciones y dificulta llegar aun acuerdo que pueda satisfacer a ambas partes en vez de a una sola.

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Oxímoron y ambigüedad laboral
La limitación a dos años de la contratación por tiempo determinado supone una rebaja en doce meses, puesto que en España en la actualidad el plazo tope es de tres años. Eso siempre que se trate de un único contrato. En el caso de los trabajadores que encadenan al menos dos contratos temporales por un total de 24 meses en el plazo de tres años su contrato se convierte de forma automática en indefinido. El encarecimiento de la indemnización por despido en el segundo año de vigencia de los contratos temporales puede provocar que muchas empresas decidan prescindir de un trabajador cuando resten días para cumplir doce meses en la misma.
En su discurso ha prometido un oxímoron: un “contrato estable de duración determinada”. Si es “estable” es permanente, y por tanto no puede ser “de duración determinada”. Por otra parte, los incentivos a la conversión de los contratos temporales en indefinidos es algo que ya existe en la legislación laboral española.

Encarecimiento del empleo
Sánchez quiere reforzar las llamadas políticas activas de empleo, que son las que han facilitado escándalos como los de los cursos de formación en Andalucía, y supone un importante aumento del gasto. Tradicionalmente se ha defendido que estas políticas deben financiarse bien con impuestos bien con las cotizaciones sociales. El secretario general socialista opta por no elegir y utilizar las dos vías.
Al hablar de la supresión de muchas bonificaciones a la contratación lo que quiere decir es que numerosos contratadores verán crecer las cotizaciones a la Seguridad Social que tienen que pagar por sus empleados. Esto supone de hecho un encarecimiento del empleo, lo que hace que las empresas sean más reacias a crear nuevos puestos de trabajo.

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Adelanto de los objetivos de déficit
Sánchez ha establecido un calendario para la reducción del déficit, que deberá ser negociado con las autoridades de la Unión Europea. Como se contempla en su acuerdo con Ciudadanos, sitúa en el 3% el objetivo para 2017. Sin embargo, hay una diferencia con lo acordado con el partido de Rivera. En el documento que ambas partes firmaron se establecía que se debería lograr “unas finanzas públicas saneadas” al final de la legislatura, esto es, en 2020. Sin embargo el candidato a presidente del Gobierno ha adelantado este objetivo en un año, o ha adelantado que su legislatura será de tres años. Ha propuesto lograr el déficit en torno del 1% en 2019.

Fuente: okdiario.com

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Editorial
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