La parte contratante de la primera parte

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A punto de ir a la sesión de investidura el 3 de marzo en el Congreso de los Diputados, con la vista puesta en la segunda y en teoría definitiva sesión del sábado 5, todos los buhoneros políticos vociferan su vil mercancía pensando en la perspectiva de las elecciones que puedan venirse encima. Con unos políticos convertidos en auténticos yonkis de plató y tertulia televisiva, asistimos al espectáculo inédito en España de unas negociaciones a golpe de titular y declaración en prensa, en un alarde de demagogia y populismo como nunca antes se había visto. Si en otras ocasiones los ciudadanos podíamos esperar una razonable y acostumbrada ración de mentiras e insensateces de parte de los políticos, en esta ocasión nos encontramos, como producto de una conjunción de situaciones extremas para los diferentes actores de este sainete, con una cascada desbordada de despropósitos sociales y económicos que demuestran que los partidos en la actualidad carecen de ideas y vida intelectual propias, desembocando en todos los casos en el populismo y la demagogia. Y así nos va. Tenemos una clase política de bajísimo nivel intelectual y, por lo tanto, proclive al pensamiento mágico y a creerse sus propias mentiras.

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El pensamiento mágico político vive su mejor momento con la defensa irracional de propuestas fracasadas.

En este “Celtiberia Show”, remedando al admirado Luis Carandell, los ejemplos del pensamiento mágico político abundan, desde seguir desligando los salarios de la productividad mediante un nuevo Estatuto de los trabajadores hasta paralizar la reducción del déficit, pasando por la creación de 2,5 millones de empleos, seguir usando la educación como arma política y de adoctrinamiento gracias a un nuevo pacto, implantación de una renta mínima vital y un bonus de pensión para las mujeres por cada hijo que tengan, subida del salario mínimo interprofesional, y la creación de nuevos ministerios. Y esto sólo por encima. Viejas recetas, de viejas y fracasadas ideologías. ¿Cuántos muros de Berlín y cuántas Venezuelas (o Cuba, Grecia, Argentina, Alemania del Este, URSS, Corea del Norte, Bolivia, Brasil, etc., etc.) se tienen que caer para que asuman la realidad de una vez por todas?

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Bruselas avisa. Si queremos su dinero tendremos que recortar 22.000 millones de euros.

Este año el Gobierno de España necesita conseguir como sea 250.000 millones de euros entre refinanciación y deuda nueva, con una deuda acumulada de 1,5 billones de euros y un déficit superior a los 50.000 millones de euros. Y ante todo esto los iluminados del PSOE, y ya no hablamos si analizamos las propuestas de los comunistas de Podemos, quieren añadir una subida de impuestos entorno a los 25.000 millones y un nuevo endeudamiento negociado con Bruselas de 50.000 millones de euros… con el acuerdo de Ciudadanos para paralizar la reducción del déficit. Es decir, más impuestos y más deuda para todas las personas. Y todo ello tras hacerse público a principios de este mes que la Seguridad Social perdió 204.043 cotizantes en el peor enero desde la supuesta recuperación, confirmando la ralentización del mercado laboral y de la economía. Bruselas lo tiene claro al respecto, y ya avisa a navegantes que con el déficit tonterías las justas. Que España se tiene que poner las pilas y vivir de los suyo, y no de prestado. Vamos, que los políticos españoles dejen de gastar el dinero que no tienen y que, encima, no es suyo. Que están hartos de, también ellos como nosotros, ejercer de pagafantas del “Celtiberia Show”.

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Los cuatro partidos principales defienden el mismo concepto de un Estado fuertemente intervencionista.

Sobre el salario mínimo interprofesional permítanme que les remita a mi Punto de Vista (enlace a http://www.radioempresaglobal.com/programas/punto-de-vista/28/12/2015/punto-de-vista-inconvenientes-del-salario-minimo/) en Radio Empresa Global, a ver si ya vamos arrojando luz sobre un tema tan importante y se van desmontando los mitos y fantasmas que se suelen esgrimir en contra de toda realidad y razón, porque lo cierto es que en estos puntos de carácter clientelar y empobrecedor apenas se diferencian los cuatro grandes partidos, con su defensa de un Estado fuertemente intervencionista capaz de meterse tanto en nuestros bolsillos como en nuestras braguetas. Ya que si hay un punto en el que coinciden ampliamente estos partidos es en el de seguir quitándonos a los españoles la mitad de nuestra riqueza (enlace a http://www.civismo.org/es/investigaciones/informes/dia-de-la-liberacion-fiscal-2015) y seguir planificando de qué forma debemos gastar la mitad que nos dejan. Por algo la reforma que plantean de la Ley de Partidos ahonda en la senda de la dependencia de los mismos del Estado, al querer incrementar la financiación pública de los partidos en función de diversos parámetros mientras se ataca con verdadero ahínco su independencia económica poniendo trabas al crowdfunding y a las donaciones de particulares. Y del mismo modo la reforma de la Ley Electoral propuesta no va en la línea, como debiera si fuera cierta tanta palabrería sobre el cambio, de un empoderamiento de los ciudadanos a través de la reforma de las circunscripciones, la eliminación del requisito de la recogida de avales para poder concurrir a los comicios, etc.

Sus programas de gobierno son una combinación de más gasto público, más deuda y más impuestos.

Las bases de los diferentes acuerdos son esencialmente las mismas en las diferentes combinaciones de partidos, bien sea PP-C’s, PSOE-C’s, PSOE-Podemos, PP-PSOE-C’s, esto es la defensa del gasto público incrementando la deuda y los impuestos, y la defensa del mismo modelo de sistema que ahora tenemos. Las diferencias sólo radican en lo extremo de esa defensa del poder del Estado y el coste que tiene para todos los ciudadanos, ya que mientras que los despropósitos de Podemos nos costarían un mínimo de 208.000 millones de euros al año, aparte del déficit actual, las propuestas ahora sobre la mesa del PSOE, en gran medida compartidas por el PP y C’s, rondarían los 90.000 millones. Despropósitos ambos que extienden cheques de carácter catastrófico para los españoles que, sencillamente, no podemos pagar, ya que lo que falla en todos los planteamientos, independientemente de las cantidades prometidas para comprar los votos en este mercadillo, son los mismos conceptos en los que se fundamentan, puesto que nunca un modelo de Estado tan intervencionista como el español ha salido adelante, siendo tan injusto como insostenible. Así que en las siguientes elecciones deben plantearse qué es lo que quieren, si más intervencionismo o más prosperidad, porque ambas cosas son incompatibles.

Fuente: decisioneconomica.com

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Israel Alonso Gómez
Vicepresidente y Secretario de Comunicación y Relaciones Institucionales del Partido Libertario. Colaboro con diversos medios de comunicación, semanalmente lo hago en decisioneconomica.com.

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