En la muerte del verdugo

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Con la muerte del tirano que gobernó la isla puro en boca y pistola en mano se cierra una etapa en la historia cubana. Deja tras de sí un rastro de sangre y miseria que se ha prolongado durante 57 años.

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Desde el inicio su seña de identidad fue el terror. Con mano de hierro no dudó en asesinar a todo aquel que osaba reclamar reformas democráticas y mínimas cotas de libertad para el pueblo cubano, y los que escaparon tuvieron que arriesgar su vida para alcanzar la costa de Estados Unidos. Otros fueron enviados a prisión donde son sometidos a las más terribles torturas.

En el plano económico el balance no es menos pésimo, cuando Castro llegó al poder la isla tenía el doble de renta per cápita que España y actualmente sólo está por delante de Haití. Pronto una economía centralizada tornó un lugar próspero a un erial que sumió a la población en una miseria de la que sigue sin salir.

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Ahora bien, los jerarcas del régimen no sufren las penurias del comunismo. Enriquecidos a costa de robar al pueblo, hacen una vomitiva ostentación de sus lujos y comodidades al mismo tiempo que el cubano medio languidece por la escasez de alimentos y la persecución política.

Hay quienes le homenajean y muestran condolencias por su fallecimiento. Los de Iglesias, vástagos ideológicos del castrismo y chavismo, no son los únicos. También los líderes de gobiernos democráticos que cobardemente miran hacia otro lado ante las atrocidades que se perpetran en la isla.

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Mi homenaje va para los que han dedicado y perdido su vida por la libertad en Cuba, a los que viven en el exilio y a quienes están presos por razones de conciencia. Ahora que ya no está, Castro merece que se recuerde siempre su maldad, para que su régimen muera con él y Cuba sea libre por fin. En la muerte del verdugo únicamente me causa pesar que se haya ido impune de los crímenes que carga a sus espaldas, pero no podrá eludir el tribunal divino y Dios impondrá su justo castigo a tal abyecto sujeto.

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Diego Jesús Martínez García
Licenciado en Derecho. Máster en Derecho Penal. Interesado en política y economía. Creo en España y la libertad.

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