Muy a favor del descuelgue de servicios públicos

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¿Qué porqué estoy a favor del descuelgue de servicios públicos? Pues, porque es lo más justo, y liberal. Así de sencillo. Como diría mi admirado Fernando Díaz Villanueva: «no hay más». No obstante, voy a elaborar unos párrafos sobre el asunto.

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A priori, podría parecer que una reforma legislativa que diera pié a permitir que los contribuyentes pudiéramos descolgarnos de ciertos servicios públicos es una medida poco significativa. Por el contrario, opino que sería un grandísimo avance en la dirección correcta. Trataré de exponer el porqué de mi visión con dos ejemplos concretos.

La seguridad social

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De todos es sabido que nuestro sistema de pensiones está en riesgo de quiebra, y el coste en sanidad representa una de las partidas presupuestarias de mayor cuantía tanto en los presupuestos generales del Estado como en el de las Autonomías. Pues bien, ¿qué creen ustedes que ocurriría si a partir de mañana permitieran a cada contribuyente descolgarnos de ambos servicios? Es decir, que nos permitan dejar de pagar tanto a trabajadores como a empresas las cotizaciones a la seguridad social porque hemos decidido pagar sólo seguros privados de salud y de previsión para la pensión futura.

Antes de contestar, un ejemplo práctico y real para reforzar mi respuesta. Diversas fuentes oficiales cifran en aproximadamente el 80-85 % la cantidad de funcionarios de mutualidades como MUFACE, ISFAS y MUGEJU que escogen una cobertura sanitaria privada en vez de la pública. En palabras de Luis Mayero, secretario general del IDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad), «cerca de 2 millones de funcionarios de la administración central están adscritos al sistema de mutualidades (…) cada año más del 85 % eligen voluntariamente la sanidad privada, ese es precisamente el mejor indicativo del nivel de satisfacción de los adscritos a este sistema».

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Por tanto, es muy probable que si nos dejaran a todos elegir, un porcentaje muy similar del total elegiría privado. A partir de ahí, consecuencias en cadena: boom de la demanda y expansión del negocio de los seguros privados, competencia y mejoras en la calidad de los servicios, bajadas de precios y más ofertas de paquetes de coberturas, etcétera.  Pero a la vez: disminución de las partidas presupuestarias en Sanidad, menos intervención política en este campo, más decisiones individuales porque las empresas privadas son muchísimo más receptivas a las sugerencias y peticiones de sus clientes, etc… Algo similar ocurriría en las aportaciones a las pensiones, con la particularidad de que el debate de si es más conveniente un sistema de reparto o uno de capitalización se vería un tanto diezmado.

Las televisiones públicas

En este asunto, como cosa rara, la mayoría de los españoles parece que estamos de acuerdo: las televisiones públicas son un despilfarro monumental y sirven principalmente a intereses políticos y partidistas.

Llegados a este punto, parece claro que si nos permitieran descolgarnos de ellas, el resultado a medio plazo sería que desaparecerían por falta de dinero o serían vendidas al sector privado. Por tanto, creo que lo mejor es que les muestre con números cuánto dinero nos ahorraríamos si esto ocurriera.

CV

Deben tener en cuenta que en esta tabla se muestran cifras de presupuestos, y que los organismos públicos de todo pelaje tienen por costumbre gastar más dinero del presupuestado. Especialmente sangrante es el caso de Televisión Española que cierra cada ejercicio con unos números rojos de alrededor de 100 millones de euros y que hace años el gobierno de Rodríguez Zapatero le perdonó una deuda de 7.500 millones. Además, los números mostrados corresponden al año 2015, pero sirven perfectamente para ilustrar la cantidad de dinero que cada ciudadano mantendría en su bolsillo para gastar en otras cosas o simplemente para ahorrar. Si, si, ahorrar señores políticos, ahorrar.

Concluyendo. Noticias referentes a lo tratado en este humilde artículo aparecen año tras año en la prensa sin suscitar el debate del descuelgue de los servicios públicos. Si los ciudadanos demandáramos de nuestro «maravilloso Estado niñera» que permitieran a todos y cada uno de los contribuyentes decidir cuales servicios públicos desean recibir y cuáles no, el manido debate de si lo público es mejor que lo privado o viceversa quedaría completamente superado y carente de sentido.

El Club de los Viernes
El Club de los Viernes
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Christian Romero
Socio y coordinador de El Club de los Viernes Sevilla.

2 Comentarios

  1. Buenas Cristian: Yo trabajé 3 años en una farmacia, hace casi 3 que estoy en paro, y recuerdo que la salud privada, u obras social como le decimos en Argentina, les cobraba por mes una barbaridad, más si era grupo familiar, y cuando precisaban del servicio, por ej. ir a una consulta médica o solventar un tratamiento médico, eran más las trabas que las soluciones de estas entidades que, al momento de necesitarlas, poco o nada querían ayudar. La salud pública acá tampoco es una maravilla, pedir un turno o ir a ser atendido es una odisea. Yo, al no tener obra social, cuando he tenido que ir al médido voy como particular a un consultorio cualquiera, me arrancan la cabeza (200 pesos la consulta), pero me atienden en el momento…… Cosas de la vida que no termino de entender…..
    Si hay un Estado que brinda sanidad, a mi modesto entender, debería brindar el mejor servicio que puedas encontrar, o mínimo funcionar adecuadamente, ya que millones pagan impuestos. Y las entidades privadas en vez de ver números, deberían ver personas que pagan por un servicio que no cumplen.
    Un dato, ayer salió en los medios que una mujer falleció desangrada esperando que la atendieran en una clínica privada acá donde vivo. No se si le habría ido mejor yendo a un hospital público pero si estás pagando un servicio privado, no te atienden y encima te dejan morir….

    • Gracias por tu comentario Adrian. No creo que todos los productos o servicios, por el simple hecho de ser proporcionados por empresas privadas, son de calidad. Dependerá de muchos más factores. Sin embargo, en lo que respecta a los productos y servicios proporcionados por el Estado, cuando estos son de buena calidad -cosa que rara vez ocurre- costaría mucho menos si lo hiciera el sector privado. Esto se ha constatado una y otra vez a lo largo de la historia.
      Saludos desde España.

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