El DEB4TE DE LA RISA

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Después de tanto show mediático, de eslóganes vacíos y discursos incendiarios, a uno ya no le queda más remedio que echarse a reír. Durante el debate estuve tomando notas sobre lo que más me llamaba la atención. Y la cosa empezó bien. Ya en las presentaciones, al pobre Pedro Sánchez no le enfocaron, el realizador le troleó enviándole un mensaje subliminal: eres invisible.

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Pero esto, que se pudo deber a un error humano, es una nimiedad comparado con algunos de los argumentos esgrimidos y frases pronunciadas por nuestros estimados candidatos. Albert Rivera usó el estilo Rajoy al decir “Si queremos que España tenga futuro, hay que invertir en el futuro”. Bien Rivera, bien. Pablo Iglesias, por su parte, le dijo al Presidente del Gobierno que “las cifras hay que hacerlas con los ciudadanos dentro, no con ellos fuera”. Quizá Eurostat o el INE elaboren estadísticas sobre el aire y las montañas y yo no lo sepa. Pedro Sánchez nos presentó su solución para salvar el sistema de pensiones: “el recargo de solidaridad”. ¡Qué bonito y agradable regalo en forma de impuesto! Mariano Rajoy insistió ofuscado en que Albert Rivera había reconocido cobrar en negro, cuando realmente lo que reconoció fue que había pagado en negro. No sé si fue un error inducido por sus ayudantes o si realmente mentía a sabiendas. Al hombre se le veía indignado.

Hasta aquí todo son risas, pero uno deja de reír cuando las tonterías que salían de algunas bocas empezaban a insultar a mi inteligencia. Tanto Rivera, como Iglesias o Sánchez empezaron a tocarme la moral cuando repetían que el 90% de los contratos son basura. El 75% de los contratos en España son indefinidos y semiblindados. Se despide antes a un joven productivo que a un maduro pasota. Infinidad de veces. Pablo Iglesias empezó a cabrearme al tener el morro de decir que subir el salario mínimo es una cuestión de eficiencia económica. Que se lo digan a EEUU o Suiza: sin salario mínimo, menos paro y mayor sueldo medio. Terminó de conseguirlo cuando, sin despeinarse la coleta, soltó que sólo pensaba subirle los impuestos al 2% más rico y, sobretodo, cuando me di cuenta de que semejante personaje tiene embelesados a 5 millones de españoles que le creen sus majaderías.

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Menos mal que al final Rajoy me devolvió la sonrisa con su performance de tics en el minuto de oro. Gracias Presidente.

El Club de los Viernes
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Francisco Javier Narbona Mena
Estudiante de Ciencias Políticas en UNED. Socio de El Club de los Viernes. Twitter: @_Narbona_

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