“Cuarenta días de gracia”

0

Los cristianos iniciamos el ejercicio de la santa Cuaresma con la imposición de la ceniza el día miércoles, litúrgicamente llamado Miércoles de Ceniza. La cuaresma significa cuarenta días de preparación por parte del cristiano para vivir en plenitud y piedad la crucifixión, la muerte y resurrección de Jesucristo. El número cuarenta bíblicamente encierra una riqueza simbólica de extraordinario valor espiritual, así lo afirma el Emérito Papa Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret, cuando explica las tentaciones de Jesús en el desierto (Mt 4, 1-11) :

Publicidad

«Jesús, “después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre” (Mt 4, 2). En tiempo de Jesús, el número 40 era ya rico de simbolismos en Israel. El primer lugar, nos recuerda los cuarenta años que el pueblo de Israel pasó en el desierto, que fueron tanto los años de su tentación como los años de una especial cercanía de Dios. También nos hace pensar en los cuarenta días que Moisés pasó en el monte Sinaí, antes de que pudiera recibir la palabra de Dios, las Tablas sagradas de la Alianza. Se puede recordar, además el relato rabínico según el cual Abrahán, en el camino hacia el monte Horeb, donde debía sacrificar a su hijo, no comió ni bebió durante cuarenta días y cuarenta noches, alimentándose de la mirada y las palabras del ángel que le acompañaba. Los Padres (de la Iglesia), jugando un poco a ensanchar la simbología numérica, han visto también en el 40 el número cósmico, el número de este mundo en absoluto: los cuatro confines de la tierra engloban el todo, y el diez es el número de los mandamientos».

Por su parte, el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia afirma que la cuaresma es el «tiempo de la escucha de la palabra de Dios y de conversión, de preparación y de memoria del Bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos. La cuaresma constituye un tiempo espiritual propiciado por el mismo Cristo para los cristianos, es una oportunidad de reflexión y purificación de todo aquello que afea o desdibuja nuestra vida. Para ello, es necesario acudir a la Palabra de Dios, la cual nos acerca a la voluntad de Dios, al gran deseo que tiene que seamos santos e irreprochables ante él.
Los recursos que podemos emplear para lograr ser hijos irreprensibles de Dios y manifestadores de su gloria son: 1) la limosna, 2) la oración y 3) el ayuno (Mt 6, 1-18).
En primer lugar, se da limosna como expresión de solidaridad para con aquellos que no tienen nada, viven en la absoluta nada. En segundo lugar, la oración nos sirve para orar al Padre del cielo y de la tierra por nuestras necesidades personales, familiares y sociales. A través de la oración Dios conoce nuestras fatigas, cansancio, dolores, sufrimientos, proyectos, anhelos, errores, esperanzas, alegrías y glorias. La oración nos une a Dios como una conversión une a un hijo con su Padre. Finalmente, el ayuno constituye una ofrenda agradable a Dios, expresión de que lo importante es él y no los manjares de este mundo. Es una expresión de amor, de donación, de generosidad, de ponerle a él en primer lugar. Hay que hacerlo con alegría, sin poner cara de tristeza. Hoy más que nunca se hace necesario recuperar el ayuno, pues, para poner de manifiesto que antes que nuestras muelas está Dios, nuestro creador y Jesucristo nuestro redentor, siendo este último el camino, la verdad y la vida (Jn 14, 6).

Publicidad

En síntesis, la cuaresma constituye ese ambiente espiritual, donde las lecturas y todas las acciones de la Iglesia tanto en su enseñar, orar y vivir se orientan a celebrar nuestra salvación, es esto, la muerte y resurrección de Jesucristo. Si nos preparamos bien, necesariamente podremos confesar a Cristo sin titubeo como nuestro Señor: «Si profesas con tus labios que Jesús es Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo» (Róm 10, 9).

Feliz Cuaresma,
Roly

Publicidad
Compartir
Roly Gutiérrez Salazar
Roly Gutiérrez Salazar, sacerdote de la Diócesis de Almería. Estudió en el Centro de Estudios Eclesiásticos de Almería, de donde Egresó como Bachiller en Teología, siendo civilmente Lic. en Estudios Eclesiásticos. Asimismo, actualmente se encuentra Estudiando Teología Fundamental en la Facultad de Teología de Murcia, agregada la Universidad Antonianum de Roma.

No hay comentarios

Deja un comentario