Alberto Garzón y sus propuestas: “¡Es la economía, estúpido!”

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Ahora que los trileros políticos andan en danza a la caza de pobres incautos ante la perspectiva de ir de nuevo a las urnas, incapaces de llegar a los acuerdos necesarios, para que todo siga igual y demostrando su fracaso como políticos, no escasea la munición para el análisis ante el analfabrutismo económico que despliegan sus señorías. Y aunque los disparates económicos se reparten a derecha e izquierda sin distinción, puesto que en algunos casos el afán intervencionista de los socialistas de todos los partidos los termina haciendo indistinguibles, sin embargo llaman poderosamente la atención aquellas propuestas económicas proferidas por los sesudos expertos de la izquierda, que cuanto más escorada hacia el extremo más diversión garantiza esto del análisis económico de sus propuestas.

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De nuevo, España incumple su compromiso de déficit con Bruselas

España, como muchos de ustedes ya sabrán y pese a que el Gobierno del PP nos lo juraba por la cobertura de su móvil y por Snoopy que no iba a ser así, vuelve a incumplir con el compromiso de déficit que tenía con Bruselas del 4,2% del PIB para el 2015, y pueden apostar sus míseras pensiones públicas a que también incumpliremos holgadamente el 2,8% comprometido para el 2016. Así que con un déficit del 2015 que rondará cuando se consolide el 5%, o sea unos 50.000 millones de euros en números redondos, lo cierto es que la deuda del Reino de España, es decir los pasivos en circulación, seguirá siendo bastante más del 100% del PIB. En definitiva, que según estos números el Estado español gasta al año 50.000 millones de euros más de los que tiene, siendo necesario que recurra por lo tanto a pedir dinero prestado para afrontar los pagos. ¿Y adivinan quién paga las cuotas de esos préstamos? ¡Premio! Los ciudadanos españoles mediante impuestos. Es cierto que el déficit va disminuyendo poco a poco, pero esta disminución es debida no al necesario ejercicio de contención presupuestaria que deberían poner en marcha los distintos responsables políticos sino casi exclusivamente al crecimiento del PIB, a su vez convenientemente manipulado, con lo que la situación real de las cuentas públicas es peor de lo que aparentan.

Garzón quiere crear un millón de empleos públicos mileuristas

Ahora, y de forma comprensible, es posible que se pregunten qué tienen que ver estas cifras, producto del desaguisado del PP entre otros, con las propuestas económicas de la izquierda española. Pues verán, resulta que en un alarde de imaginación y sabiduría deslumbrante el candidato de IU a presidente del Gobierno o a ministro de Economía, o a lo que se tercie, que ya puestos y mientras haya sillón lo de menos es la etiqueta, ha dado con la piedra filosofal y el bálsamo de Fierabrás para solucionar nuestro problema del paro. ¡Va a crear un millón de empleos públicos mileuristas! Así, sin despeinarse, que digo yo que ya puestos podrían ser un millón y medio, o mejor dos millones. O sea que pasaríamos de los tres millones de empleados públicos que hay en la actualidad, tantos como los que había poco antes de la crisis, a tener cuatro millones. Ahí es nada. Es justo lo que necesitábamos. En cifras, el bueno de Alberto Garzón, que es el responsable de esta luminosa idea, dice que nos costará esta propuesta sólo 15.500 millones de euros y que se la quitan de las manos, oiga. Es decir, que solamente la medida estrella del representante de IU para combatir el paro supondría un aumento del déficit del 31%. Y se queda tan tranquilo. Normal, él seguro que no lo pagará. Pero para más INRI, el imaginativo, es un decir, muchacho comunista riza el rizo del gasto proponiendo una batería de diez medidas intervencionistas y planificadoras de la economía que harían las delicias de los responsables de los planes quinquenales de Hitler o Stalin por un monto total, según él, de 52.500 millones de euros, lo que duplicaría el déficit de un plumazo. ¿La realidad del coste? Pues la realidad del coste es un poco diferente a lo que él dice, que ya se sabe que el socialismo y las cuentas no hacen buena pareja, ya que entre rentas básicas, subsidios varios, jubilaciones y compensaciones, la broma comunista ascendería hasta los 248.000 millones de euros. Para que se hagan una idea, sólo 12.500 millones son para un plan de “cambio de modelo energético”, y “establecer la jornada normal en 35 horas semanales” y “compensar económicamente a las empresas de menos de 20 trabajadores” se llevaría otros 30.000 millones de euros. Pero la guinda de toda esta orgía de gasto, con 190.000 millones, sería el Plan Europeo de Inversiones que iría de la mano de un Fondo Europeo de Solidaridad por el Empleo. Que no pare la fiesta. Aunque lejos de las locuras de gasto propuestas por Podemos, lo cierto es que Alberto Garzón con estas propuestas hace de manera harto comprensible méritos sobrados para mantenerse como ministrable a la cartera de Economía de los podemitas. Está claro que aunque el muro de Berlín les caiga directamente sobre sus cabezas algunos no se enteran o no se quieren enterar.

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El Estado se ha convertido en el primer empleador gracias a Rajoy

En España, con un 40,71%, tenemos el tercer esfuerzo fiscal sobre el trabajo más alto de toda Europa, no es casual que Grecia sea el cuarto, y con un 32,6% ocupamos el segundo lugar en Europa en el porcentaje de impuestos soportados por las empresas. Y en la legislatura de Rajoy el Estado ya se ha convertido en el principal empleador en España, siendo el responsable directo de alrededor del 35% del empleo producido. A esto hay que añadir que según la CEOE tenemos más 100.000 leyes en vigor en España, mientras que el Estado produce unos 700.000 folios al año, más de 200 kilómetros de papel, en diarios oficiales en una especie de delirio intervencionista, en un frenesí hiperregulador, de difícil comparación con ningún otro país europeo, incluso a nivel mundial. Así que es evidente a tenor de los datos que nuestro problema no es que paguemos pocos impuestos o que falte regulación, sino todo lo contrario. Nunca antes en democracia tuvo el Estado, los políticos y los burócratas, tanto poder como en la actualidad, y nunca antes quedó tan patente el fracaso de un modelo que por muy repetido que sea, no deja de fracasar. Alberto Garzón parece no ya ignorar la historia y el destino de todos los “paraísos” socialistas que en el mundo han existido, sino que parece incluso ignorar la realidad de los países que le rodean y que siguen a rajatabla esas fantásticas recetas de planificación económica exhaustiva, y que siempre terminan con las mismas consecuencias: hiperinflación, paro, desabastecimiento y pobreza. No seré yo el que llame necio a Alberto Garzón por aquello de ignorar la realidad, pero sí que demuestra ser un perfecto exponente del pensamiento mágico político.

Fuente: www.decisioneconomica.com 

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Israel Alonso Gómez
Vicepresidente y Secretario de Comunicación y Relaciones Institucionales del Partido Libertario. Colaboro con diversos medios de comunicación, semanalmente lo hago en decisioneconomica.com.

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